1944 es el año que ve nacer al BIOLOGO CARLOS ANTONIO CADENAS MARTINEZ DE ESCOBAR entre la prodigiosa naturaleza del Tabasco provinciano que cobijado por los remansos del Mezcalapa, lo convierten con el paso de los años en un verdadero hombre de cepa política, un verdadero sujeto social preocupado por el bienestar de este pedazo de tierra que lo vio nacer e influenciado por los ideales de libertad y justicia que a principios del siglo XX cobijaran sus antepasados; ya que por sus venas corre la sangre de los iniciadores del movimiento revolucionario en Tabasco, tales como el Coronel Adelfo Cadenas y el ilustre político y constituyente Lic. Rafael Martínez de Escobar.
Su infancia y juventud la vive como cualquier muchacho de pueblo disfrutando de la benevolente abundancia del Huimanguillo de mediados de siglo XX, cuando aún el rostro de esta ciudad empezaba a forjarse y se hacía más necesaria la profesionalización de muchos de los jóvenes que como Don Carlos Antonio veían que las experiencias obtenidas del exterior serían un factor primordial para el desarrollo y progreso de todos y cada uno de los habitantes de esta ciudad. Es entonces cuando los aires de prosperidad y su incansable labor de servicio le permiten emprender la búsqueda de nuevos horizontes y se marcha a la ciudad de México para iniciar sus estudios profesionales en el área de la Biología. Estas ansias de conocer y profundizar en todo lo relacionado con los seres vivos, lo llevan a ingresar a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde no sólo la ciencia lo permeo al realizar una serie de investigaciones de corte científico, entre las que destacan “un estudio sobre los suelos de la sabana Huimanguillense”. Asimismo el establecer intrínsecas relaciones sociales, le dio la posibilidad de estar a cargo de diferentes puestos públicos, logrando ejercer dentro del Departamento de Lácteos en la Secretaria de Salud a nivel federal.
A partir de esta experiencia con el acontecer científico y laboral, aunado a la diversidad social, encuentra en su camino a la mujer que se convirtió no únicamente en su compañera y cómplice de vida sino también en el más grande bastión en el que con el paso de los años se ha resguardado: la Química Fármaco Bióloga María Teresa Martínez Contreras, la que siguiendo sus ideales de servicio y prosperidad decide acompañarlo en su más grande aventura: el retorno que como el Ulises homérico hiciera a su amada Ítaca.
Es quizá este retorno a Huimanguillo, lo que le permitió regresar a sus raíces: su familia, su gente y su tierra que poco a poco se iba convirtiendo en un lugar ávido de soluciones a los múltiples problemas que el proceso de modernización implicaba en esos momentos; uno de ellos y de primer orden: la salud.
Por lo que su primera acción como sujetos sociales fue la instalación del primer laboratorio de Análisis Clínicos en el municipio, con lo cual se dieron a la tarea de complementar la labor de los dos únicos médicos que atendían en el Centro de Salud. La intensión, apoyar en la realización de mejores diagnósticos de muchas enfermedades de los pobladores, labor que poco a poco se fue extendiendo a otras comunidades alejadas de la cabecera municipal, llegando a establecer una especie de sucursal para la recolección de muestras en Malpaso, ello le permitió conocer con mayor precisión los problemas de salud imperantes en aquellas zonas distantes; siendo su principal objetivo elevar la cantidad de vida de los habitantes. Y una muestra más de ello fue su intervención y trabajo colectivo con agrupaciones de Alcohólicos Anónimos y Adultos mayores.
Su probada profesión y su carisma le valieron formar parte de la plantilla de catedrático que durante un tiempo impulsaron la educación media superior en Huimanguillo, a través de la Escuela Preparatoria; misma que debido a la falta de conciencia de algunos vio sus actividades en peligro al intentar ser clausurada; no obstante, tras la oportuna intervención del BIOLOGO, quien férreamente la defendió, no sólo continuaron sus actividades como escuela preparatoria, sino que logró que dicha institución ingresara al sistema de Colegio de Bachilleres, logrando a través de ello la instauración oficial del Plantel no. 7 en nuestra ciudad, convirtiéndose a partir de ese momento en maestro fundador del mismo e iniciador de muchos movimientos en los que poco a poco se fueron integrando jóvenes y niños. También formó parte de la plantilla docente de la Escuela Secundaria Marcelino García Junco, de la que llegó a ser director.
Su contacto con la juventud y la niñez propició la formación del “grupo de primeros auxilios al servicio de la comunidad”, además de que su amor por los deportes lo llevó a ser el iniciador de muchos equipos practicantes como el equipo “los pingos” que formó parte de la liga infantil de Beisbol; y un equipo de softbol. El objetivo de esto, no fue sólo el de promover el deporte como tal, sino establecer nuevas formas de convivencia familiar.
A la par del desarrollo de las actividades sociales y deportivas, conformó con niños de la ciudad el primer y único grupo de Scouts, así como el denominado “Grupo de las Haditas Exploradoras”, estos tuvieron como principal propósito forjar entre las nuevas generaciones el espíritu de trabajo colectivo, compañerismo y de pertenencia a una comunidad en la que se hacía necesario el inculcar valores que les permitieran ser mejores ciudadanos en el futuro. Esta labor con la juventud y la niñez huimanguillense lo hizo acreedor de innumerables muestras de respeto, simpatía y cariño, al convertirse en formador y guía de una juventud cargada de valores y futuros ciudadanos desarrollados en plenitud, pero sobre todo jóvenes con valores útiles a la sociedad y capaces de enfrentar los avatares de la vida.
Su desinteresada labor de servicio por la comunidad, lo llevó a ser parte activa del Club de Leones de Huimanguillo, en el cual desempeño varios cargos de relevancia, destacando su postura como Director del Comité del Medio Ambiente, en el cual desarrolló actividades encaminadas al cuidado del entorno ecológico de nuestra ciudad, siempre apoyándose en la niñez y juventud, como una forma de enseñarles el respecto y la importancia por el cuidado del lugar donde vivimos.
Ente político por naturaleza, no pudo dejar de lado su pasión por la misma; ya que se crió en los círculos de la política local al ser durante mucho tiempo la casa de su padre Don Belisario Cadenas, el centro rector de la política Huimanguillense, teniendo una estrecha relación con ella. Sin embargo debemos señalar que no fue su búsqueda del poder por el poder lo que le llevó a incursionar en estas lides, por lo que en su andar logró coronar sus aspiraciones de servicio al formar parte de administraciones municipales en los años ochentas del siglo pasado, donde ocupó el cargo de Sindico de Hacienda y Secretario General del Ayuntamiento, teniendo con ello la oportunidad de desarrollar con plenitud su apasionada e incansable labor de servicio, practicando desde estas trincheras una política matizada por el humanismo, con un amplio sentido de respeto hacia los demás, pero sobre todo el que hoy por hoy muchos de los habitantes de esta ciudad y sus alrededores continúen considerándolo un hombre respetable, una persona en la que se respira confianza, honestidad y exacerbado trabajo comunitario.
Hombre de muchas cualidades, hombre de profesión de fe, hombre de trabajo… Dicen que el destino siempre juega su peor carta… pero aún cuando el silencio se haya hecho presente, la voz de este ilustre personaje es imperante, continua, apasionada, sin interrupciones; ya que al igual que Cortés encontrara a su llegada a nuestras tierras su propia voz en Doña Marina Malitzin, la voz del biólogo tiene en su amada María Teresa y en sus hijas Karla, Soledad del Carmen y María Teresa la voz que seguirá resonando en los oídos de todos y cada uno de los que con el curso de los años han visto en él un padre excepcional, un modelo a seguir por su disciplina, pero sobre todo una persona que por sus valores y constancia en el trabajo, hoy por hoy sigue cobijando una causa que no se calla y que aún no termina de empezar.
Por: Samuel Palma Salaya y Omar Octavio Acosta Méndez
doy el pesame a su familia, se ve que fue un gran hombre, y lo que hizo vale la pena honrarlo.
asi es fue un gran hombre que hizo cosdas muy buenas por huimanguillo tabasco y efectivamente es un desendiente del ilustre politico lic. rafael martinez de escobares un honor portar el apellido martinez de escobar